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Crea tu propio hogar dentro de ti y siéntete en casa estés donde estés

Cuando experimentas el proceso de vivir en el extranjero, hay muchos momentos en los que te puedes sentir especialmente solo, desamparado, sin apoyos, aislado: cuando acabas de llegar al nuevo país, cuando surgen problemas y las cosas no van bien, cuando regresas a tu país de origen…

Este sentimiento de soledad puede ser la oportunidad para crear tu propio hogar interno y sentirte como en casa, estés donde estés. Puede ser la ocasión perfecta para llevarte contigo uno de los aprendizajes más valiosos y necesarios para esta vida: aprender a conectar con tu fuerza, apoyo y cariño interior, a forjar tu camino a través de la oscuridad y sin compañía, a convertirte en tu propio hogar.

Pasos para crear tu propio hogar interno:

1. Conócete a ti mismo

El concepto de ti mismo lo has ido creando a través de tus experiencias y de lo que te han dicho los demás sobre ti. Pero, ¿quién eres en realidad?. El primer paso para conocerte es parar y hacerte preguntas: ¿Cuáles son tus fortalezas?, ¿y tus debilidades?, ¿qué te hace especial?, ¿cuáles son tus valores?…

2. Fortalece tu autoestima

Una vez sabes quién eres, la autoestima es la valoración que haces de quien crees que eres. Por tanto, la soledad es el momento ideal para aprender a gustarte a ti mismo, para aceptar tus debilidades y errores, para cuidarte y valorarte, para aprender a hablarte con respeto, amor y comprensión, para rodearte de bienestar…

3. Aprende a llenar tus vacíos

Cuando te sientes solo, se hace presente un vacío, que tu mismo puedes aprender a llenar. En estas situaciones de desamparo, suelen salir a la luz vacíos emocionales, heridas del pasado, creencias limitantes… que siempre han estado allí, pero hasta ese momento has mirado a otro lado y has llenado tus vacíos con el cariño de tu pareja, con la compañía de tus amigos, con la comida… Ahora es la oportunidad para enfrentarte a esos vacíos y así mejorar tus relaciones futuras y enfrentarte de nuevo al mundo con la seguridad del que ya no tiene miedo a su soledad.

4. Analiza tu situación y tu rumbo en la vida

La mayoría de la gente toma decisiones en su vida sin pensar hacia a dónde quiere ir. Dejándose llevar por la corriente y dando su poder a las circunstancias que le acompañan, o no, a un lugar u otro.

La soledad es la coyuntura para parar, observar dónde estás, analizar qué decisiones te han llevado a estar donde estás, reflexionar sobre a dónde quieres ir y crear las circunstancias oportunas para ir bien encaminado.

5. Toma un rol activo en tu vida

La mayoría de veces, cuando te sientes aislado, es fácil que te identifiques con el papel de víctima y caigas en la pasividad en la que crees que no puedes hacer nada, y/o  culpabilizar a otros, o a ti mismo y a tus decisiones del pasado, o a la situación, o a las peculiaridades del país… Aunque siempre tienes la opción de tomar las riendas de tu vida y empezar a preguntarte qué puedes hacer tú para mejorar tu situación y actuar en consecuencia.  Aceptar la responsabilidad sobre tu vida es el poder más eficaz para mejorarla.

1 marzo 2015|