¿Te sientes estancado? ¿Sientes que no avanzas? ¿Te sientes atrapado por alguna rutina que no tiene nada que ver con la vida que quieres vivir?

Hace unos meses me contactó Paula, que ahora mismo reside en Reino Unido, explicándome su caso y pidiéndome que escribiera sobre la sensación de sentirse estancado en la vida y cómo salir de ella.

Dedico este artículo a Paula y a todos los que os sintáis u os hayáis sentido estancados en alguna etapa de vuestra vida. Yo también me he sentido así a los largo de mi vida y quiero regalaros este post con la esperanza de que os sirva de inspiración para dar el primer paso para liberaros de este bloqueo.

Quiero agradecer este testimonio que además me ha servido para seguir conociendo la realidad de los españoles que vivís en el extranjero. Espero que ayude a más personas que estén en la misma situación.

Aprovecho para invitaros a que me escribáis explicándome vuestra historia, proponiéndome algún tema para escribir mi siguiente artículo o para compartir conmigo alguna inquietud que tengáis sobre algo en lo que os pueda ayudar. Estaré encantada de ponerme a escribir para vosotros. Pensad que con vuestro testimonio estáis ayudando a personas que están viviendo lo mismo que vosotros.

“La vida nunca es estancamiento. Es movimiento constante, movimiento sin ritmo, pues nosotros cambiamos constantemente. Las cosas viven moviéndose y ganan fuerza mientras lo hacen.”

Bruce Lee

S entirte atrapado o estancado es muy frustrante ya que sientes que no puedes hacer nada para cambiar tu vida y tienes la ilusión negativa de que esta situación va a durar para siempre.

No hay que olvidar que en realidad este sentimiento es puramente subjetivo ya que objetivamente la vida es puro cambio y transformación. He aquí el poder de nuestra interpretación de la realidad sobre nuestro bienestar y desarrollo personal. Por tanto, lo primero que hay que entender es que el estancamiento está dentro de ti, no fuera.

Para entender mejor esta idea, quiero compartir contigo un cuento de Jorge Bucay que explica la historia de un elefante encadenado:

Cuando yo era chico me encantaban los circos y lo que más me gustaba eran los animales. También a mí como a otros me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal, pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra, y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal, que era capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio era evidente: ¿Qué lo mantenía entonces? ¿Por qué no huía?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?” No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo, la estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro y al que le seguía…, hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree – pobre – que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás, jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad, condicionados por el recuerdo del «no puedo». Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón. 

¿Has visto por qué el elefante fuerte y poderoso no se mueve, no intenta escapar ni salir de su zona de confort? Porque aprendió en su pasado que no podía hacerlo.

Así veo yo a las personas en situación de estancamiento personal: personas fuertes y poderosas que están atadas a estacas pequeñas y diminutas que se encuentran en su interior y que sólo con un primer paso podrían derribar, liberarse de ellas y salir de la situación que les aprisiona.

Si te sientes así, lo primero que te aconsejo es empezar a ser consciente de a qué estacas está atado para poder trabajar el dejar atrás el pasado, todos tus “no puedo” acumulados, tus “fracasos” anteriores y tus creencias limitantes. Debes liberarte de cada una de tus estacas para volver a conectar con tu fuerza y tu poder y volver a ilusionarte.

Porque tu futuro es una página en blanco y cualquier proyección que hagas tendrá que ver más con tu pasado que con tu presente.

Tu presente está lleno de posibilidades y oportunidades. Es fundamental ilusionarte y motivarte de nuevo para realizar un plan de acción que gane al miedo a salir de tu zona de confort (que se convierte en algo que limita tu desarrollo personal) y así poder dar ese paso, por muy pequeño que sea, para dejar atrás tu estancamiento y empezar a tener más control sobre tu vida, para moverte hacia una vida diferente, hacia un cambio, hacia un camino más satisfactorio.

Te invito a que hagas un listado de todas las estacas que ahora mismo impiden tu cambio, sea el miedo, no tener dinero, poca ilusión, etc. A buscar cómo aceptar aquello que no se pueda cambiar convirtiéndolo en una carta a tu favor que te ayudará a hacer tu mejor jugada, y a trabajar para transformar en algo positivo que te impulse hacia delante aquello que sí puedas cambiar.

Y por último, cuando hayas analizado todo lo que te atrapa, te limita y te encadena, te animo a trabajar tu motivación poniéndole peso: ¿qué te motiva?, ¿qué te ilusiona?, ¿cuáles son tus valores?, ¿qué te gusta hacer?, ¿qué quieres ver en tu vida?…

La motivación es MOTIVO más ACCIÓN. Cuantos más motivos tengas, más fácil será empezar a moverse. Si quieres puedes realizar lo que yo llamo un CUADRO DE MOTIVACIÓN. Busca imágenes, frases, palabras, canciones, que tengan que ver con lo que quieres cambiar en tu vida, lo que quieres que tenga tu vida, que te motiven. Haz un collage con el material y cuélgalo en algún lugar donde lo puedas ver cada día. Este ejercicio te ayudará a preguntarte mejor qué quieres, a focalizarte en lo positivo, en el cambio y te servirá de ancla para amarrar en el puerto al que quieres llegar.

¿Te gustaría salir de tu estancamiento? ¿Quieres liberarte de tus estacas personales? ¿Cuál es tu propia experiencia? Me encantará escucharla.
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2018-09-26T16:18:14+00:001 febrero 2018|